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Actualizamos el inventario de orquídeas en el Parque Nacional Montecristo

Todas las orquídeas del Parque Nacional Montecristo están dentro del listado de especies en peligro de extinción y, por primera vez, estamos realizando una actualización del inventario existente que nos permitirá conocer el estado del ecosistema. Hay unas especies que ahora ya solo se conservan en el “Jardín de los Cien Años”.
Un grupo de guardarrecursos, liderado por Amadeo Martínez, uno de los fundadores del Jardín, recorre diversos senderos en el parque en busca de orquídeas. Esta tarea requiere de mucha atención, ya que existe variedad de tamaños y formas.

“Hay unas que son más difíciles de observar entre la vegetación. Anteriormente, dentro del Parque se podían encontrar en diferentes áreas, ahora ya no es posible. El único sitio donde las tenemos todas es dentro del Jardín”, comenta Amadeo.

Según el medio donde viven, las orquídeas se clasifican en terrestres, semiterrestres, litofíticas (sobre las rocas), saprofíticas (carecen de clorofila y se alimentan de un hongo micorrícico) y epífitas (crecen sobre otras plantas).

Al encontrar una orquídea, se examina y se fotografía, además de tomar el punto de ubicación del sitio donde se encontró. Con esta información y con el apoyo de Amadeo, serán clasificadas y se hará un nuevo inventariado.

De acuerdo con Ulises Juárez, técnico en gestión de vida silvestre, “se tratará de hacer una renovación de la existencia de orquídeas y, esperamos a futuro, poder reproducirlas y volverlas a colocar en los sitios donde se encontraban anteriormente, para mantener la presencia de estas especies dentro del área”.

Agregó que la causa principal de que las orquídeas ya no se encuentren en los sitios donde solían estar es el cambio climático. “Las variaciones de temperatura que ha habido a nivel mundial, que para nosotros no son tan perceptibles, para las orquídeas sí y son bastante dañinas. Hay especies que antes se encontraban en la zona media del Parque y ahora están en las cercanías del bosque nebuloso, las plantas poco a poco van buscando mantener esa hegemonía con las temperaturas”.

Las orquídeas sirven como bioindicadores de los cambios al interior del Parque. “Nos dan una certeza de la buena salud de los ecosistemas. Además, donde hay orquídeas arriba de los arboles hay microecosistemas donde viven roedores, diferentes tipos de insectos que son polinizadores, lagartijas y la salamandra Bolitoglossa heiroreias, que es la única que tenemos y solo vive aquí en el Parque”, resaltó.

Esta es una de las actividades que están en el marco del monitoreo de flora y fauna en las áreas naturales protegidas que realizamos desde el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales a través de nuestro personal técnico y de guardarrecursos.

123 especies de orquídeas en el “Jardín de los Cien Años”

En este espacio se encuentra la más importante colección de orquídeas del país. A través de un sendero habilitado para recorrerlo de principio a fin, visitantes nacionales y extranjeros disfrutan de una muestra de las plantas del bosque nebuloso, otro de los lugares más visitados dentro del Parque.

El “Jardín de los Cien Años” fue creado para que las personas que no conocen el bosque nebuloso tengan la oportunidad de apreciar su flora, caracterizada por la abundancia de especies epífitas, es decir, orquídeas, bromeliáceas, musgos, líquenes, helechos, entre otras.

Los diferentes tonos de verde, la abundancia de humedad y la tranquilidad impactante interrumpida o abonada por los innumerables cantos de las aves, entre ellos el quetzal, son característicos de este apacible lugar.

El origen del nombre está relacionado con la orquídea Ponera pellita, la cual fue vista en el Parque Montecristo por Fritz Hamer (estudioso alemán, residente en El Salvador) un siglo después de haber sido descubierta en Alemania.

Los helechos arborescentes también son únicos en este parque. Estas especies de plantas, consideradas un fósil viviente por ser de las más primitivas sobre la Tierra, abundan en este santuario.

Son un regalo a la vista los gigantescos pinos, robles y cipreses, algunos con más de 30 metros y enormes copas, que apenas dejan entrar algunos rayos de sol, entrampan las nubes y contribuyen a que la temperatura se mantenga fresca todo el año.

Este sitio es solo una parte de la belleza geográfica y botánica de El Salvador y forma parte de la Reserva de Biosfera Transfronteriza Trifinio Fraternidad.