La época lluviosa iniciará en mayo con un comportamiento escalonado, pero estará condicionada por la influencia de El Niño, que favorecerá una interrupción anticipada de las lluvias y un aumento en los periodos secos.
De acuerdo con las perspectivas climáticas para el periodo de mayo a agosto de 2026, presentadas por el Ministro de Medio Ambiente, Fernando López, las lluvias de mayo serán con mayor énfasis en la zona norte y la cordillera volcánica occidental, y acumulados que podrían alcanzar hasta 300 milímetros en algunos sectores.
En junio, las lluvias se mantendrán, pero hacia finales del mes se podría tener el establecimiento anticipado de la canícula, lo que interrumpirá su frecuencia.
Entre julio y agosto se prevé una canícula de intensidad moderada a fuerte, con reducción significativa de lluvias en gran parte del territorio. En julio, los acumulados podrían disminuir hasta 250 milímetros, ya en agosto las lluvias tenderían a recuperarse, principalmente en la zona central.
Este comportamiento estará acompañado por una alta probabilidad de uno o dos episodios de sequía meteorológica, uno de ellos con potencial de alcanzar intensidad severa, especialmente en el oriente y la zona paracentral del país.
A esto se suma un aumento en las temperaturas. Se esperan condiciones por arriba de lo normal, con mayor intensidad durante ambos meses, generando ambientes más cálidos tanto en el día como en la noche, así como la posibilidad de olas de calor durante la canícula, lo que intensificará la sensación térmica.
En cuanto a lluvias extremas, la probabilidad de temporales prolongados se mantiene baja; no obstante, podrían registrarse eventos puntuales de lluvia intensa en junio, asociados a la Zona de Convergencia Intertropical y a la influencia indirecta de sistemas en el Pacífico.
Sobre la temporada ciclónica, se anticipa una menor actividad en el Atlántico y una mayor en el Pacífico. La probabilidad de afectación directa para el país se mantiene baja en el trimestre mayo-julio, sin descartar influencias indirectas.
Estas condiciones estarán influenciadas por la evolución del fenómeno El Niño, que pasará de una fase neutral a una fase cálida, impactando la distribución de las lluvias y elevando el riesgo de periodos secos dentro de la misma estación lluviosa.
En síntesis, el país enfrentará una época lluviosa con lluvias concentradas al inicio, seguidas de una pausa más prolongada de lo habitual, con menos agua y más calor en la segunda mitad del periodo.
Ante estas condiciones, el Observatorio de Amenazas del Ministerio de Medio Ambiente mantiene un monitoreo activo, con el objetivo de informar de manera oportuna y facilitar la toma de decisiones frente a escenarios que pueden variar en corto tiempo.

