El Salvador se consolida como referente en meteorología y gestión del riesgo climático al recibir a expertos de América del Norte, Centroamérica y el Caribe en una serie de reuniones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) para definir estrategias regionales que permitan mejorar la predicción y respuesta ante fenómenos extremos.
El país no solo es anfitrión de estas reuniones, sino que llega preparado con avances concretos en monitoreo climático, tecnología de pronóstico y sistemas de alerta temprana. Gracias a inversiones en infraestructura meteorológica y una política de fortalecimiento institucional, ha mejorado su capacidad de anticipación y respuesta, posicionándose como un actor clave en la toma de decisiones para la región.
El Salvador cuenta con una red moderna de monitoreo hidrometeorológico que incluye 34 estaciones meteorológicas automáticas telemétricas, 32 estaciones pluviométricas automáticas telemétricas, 8 radares meteorológicos y 80 pluviómetros convencionales operados por observadores voluntarios en los puntos más estratégicos del territorio.
Además, se realizan monitoreos continuos en los principales ríos, campañas nacionales de medición de agua subterránea y monitoreo de calidad de agua en 124 sitios de todo el territorio nacional.
Estos datos permiten fortalecer los pronósticos, generar estadísticas ambientales clave y mejorar la respuesta ante fenómenos meteorológicos adversos.
A esto se suma un ambicioso proyecto de modernización de la red de radares que colocará a El Salvador a la vanguardia en tecnología de monitoreo en la región.
Durante la inauguración de este histórico evento, el Ministro de Medio Ambiente, Fernando López, resaltó la importancia de estas reuniones y el liderazgo salvadoreño en el tema:
«No es casualidad que El Salvador sea sede de estos encuentros. Nos hemos preparado con tecnología de vanguardia, sistemas de alerta eficientes y una visión estratégica para enfrentar los retos climáticos. No solo compartimos nuestra experiencia, sino que también impulsamos soluciones que beneficiarán a toda la región.”
Desde hoy y hasta el 4 de abril, expertos de 27 países analizarán estrategias conjuntas para fortalecer la gestión de fenómenos climáticos extremos y mejorar la cooperación en servicios meteorológicos e hidrológicos.
El evento inicia con la Decimonovena Sesión de la Asociación Regional IV (AR IV-19) de la OMM, que se desarrollará del 27 al 29 de marzo.
Posteriormente, del 31 de marzo al 3 de abril, se celebrará la Cuadragésima séptima reunión del Comité de Huracanes de la Asociación Regional IV, instancia clave para evaluar la última temporada de huracanes y definir mejoras en la prevención y respuesta ante estos eventos.
Finalmente, el 4 de abril se llevará a cabo la reunión del equipo de gestión del subprograma regional del Programa de Predicción de Fenómenos Meteorológicos Adversos del Caribe Oriental (SWFP-Caribe Oriental), enfocada en el fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana en la región.
El Salvador, al asumir la organización de estas reuniones, refuerza su compromiso con la meteorología de precisión y la gestión del riesgo climático, destacándose como un referente en la región en la implementación de tecnologías de monitoreo y sistemas de alerta temprana.
Un espacio clave para la cooperación regional
La Asociación Regional IV de la OMM agrupa a 27 países y territorios desde el Ártico hasta los trópicos, con una diversidad de climas y desafíos en común. Su objetivo principal es coordinar esfuerzos para mejorar los servicios meteorológicos, hidrológicos y climáticos en la región, con énfasis en la adaptación a los efectos adversos del clima y la reducción de riesgos de desastres.
Por su parte, el Comité de Huracanes de la OMM se encarga de evaluar la última temporada de ciclones, actualizar la lista de nombres de huracanes y definir mejoras en los sistemas de alerta y respuesta.
En tanto, la reunión del SWFP-Caribe Oriental busca optimizar las capacidades de los servicios meteorológicos en la región para la predicción de eventos adversos.
El Salvador recibe así a los máximos representantes de la meteorología regional con la misión de fortalecer la cooperación y definir estrategias conjuntas para enfrentar los desafíos climáticos del presente y del futuro.









